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SEIS CUENTOS DE NUNCA ACABAR / DECÁLOGO / MANIFIESTO
PEQUEÑA ANTOLOGÍA / SEIS CUENTOS DE NUNCA ACABAR
UN HOMBRE A CABALLO De la tradición
Un hombre a caballo se quedó dormido, se espantó el caballo y dio el estampido; carrera y carrera y el hombre dormido, carrera y carrera y el hombre dormido, carrera y carrera y el hombre dormido…
DESAPARECIDO Francisco Garzón Céspedes
Podría desaparecer hasta el infinito. Está solo. No sabe adónde ir. No sabe adónde quedarse. No sabe adónde permanecer. Por eso, ya desaparecido, golpea las paredes con la cabeza. Abre y cierra puertas a manotazos. Y sale a la plaza. Sale sin memoria para marcharse. Podría desaparecer hasta el infinito. Está solo. No sabe adónde ir. No sabe adónde quedarse. No sabe adónde permanecer. Por eso, ya desaparecido, golpea las paredes con la cabeza. Abre y cierra puertas a manotazos. Y sale a la plaza. Sale sin memoria para marcharse. Podría desaparecer hasta el infinito...
MAQUILLAJES Francisco Garzón Céspedes
Se sentó frente al óvalo del espejo con su disfraz de payaso, se desmaquilló a lágrima limpia y debajo del rostro dibujado quedó el de un payaso, se desmaquilló a lágrima limpia y debajo del rostro dibujado quedó el de un payaso, se desmaquilló a lágrima limpia y…
FUERZA DE GRAVEDAD José Víctor Martínez Gil
Entonces la gota alcanzó su máxima altura, comenzó a caer, y entró en el pozo que atraviesa diametralmente el planeta entero. Salió. Entonces la gota alcanzó su máxima altura, comenzó a caer, y entró en el pozo que atraviesa diametralmente el planeta entero. Salió. Entonces la gota alcanzó su máxima altura, comenzó a caer, y entró…
IMBECILIDAD Francisco Garzón Céspedes
Pastaba que te pastaba que te pastaba que te pastaba que te pastaba que te…
EL FRANCOTIRADOR Y SUS DOS AMORES Francisco Garzón Céspedes
El francotirador tenía en el punto de mira el espacio entre sus dos amores. Allá, tan lejos, tan cerca, su madre y la mujer que el francotirador amaba. Les esperaba la muerte. Los torturadores ya habían realizado los ritos previos a la ceremonia de indagación. Su madre y la mujer que él amaba irían muriendo pedazo menos, pedazo menos. A trozos. Y, aún peor, morirían en la vergüenza de suplicar. De humillarse. O de haber traicionado. El francotirador podía liberar a una de las dos mujeres. Matándola. Por toda posesión le quedaba una bala. No contaré yo cuál de los dos cuerpos de mujer estalló en pedazos. Yo lo seguiré contando hasta que alguien sea capaz de contar el final de esta historia. El francotirador tenía en el punto de mira el espacio entre sus dos amores…
envio: FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES-CÁTEDRA IBEROAMERICANA ITINERANTE DE NARRACIÓN ORAL ESCÉNICA (CIINOE)
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